MICHELANGELO.

Michelangelo Buonarotti es uno de los mayores genios de toda la historia del arte. Nació en Caprese en 1475 y murió en Roma en 1564.

Destacó en todo lo que hizo: arquitectura (cúpula de San Pedro del Vaticano, palacio Farnesio), escultura (La piedad, David, Moisés) y pintura (Capilla Sixtina).

En la Pinacoteca Cossío nos vamos a centrar en su labor pictórica. Para ello exponemos 7 obras, casi todas de la famosa capilla vaticana. El conjunto logrado por Michelangelo entre el frontal y el techo es tan deslumbrante que cuando se quiere destacar alguna obra como excepcional se suele decir: ”esto es la Capilla Sixtina del arte......”

capilla sixtina   capilla sixtina

En general Miguel Ángel pinta de una manera muy personal y original. Tan original que posteriormente fue muy imitada, dando lugar a una tendencia artística del Renacimiento final denominada MANIERISMO porque los artistas pintaban “a la maniera” de Miguel Ángel. Bien, esta “maniera” consistía en utilizar una gama de colores muy amplia y muy intensa, los tonos son encendidos, incluso estridentes: naranjas, verdes, azules, rojos, blancos, todos muy fosforitos. Antes de la última restauración esto no era así, 500 años, más el humo de las velas, el de los papelitos de votaciones de Cónclaves y la respiración de miles de visitantes habían acabado de ennegrecer la obra. Tras la restauración, los colores originales pintados por el maestro han vuelto a surgir ante nuestros ojos.

Además de los colores, Miguel Ángel pinta cuerpos ultramusculosos, rotundas anatomías que no son sólo músculos vacíos sino que refuerzan el carácter vigoroso de los personajes. Es lo que se llama “TERRIBILITÁ MIGUELANGELESCA” y que expresa el fuerte ánimo, la energía y hasta el enfado de los representados. Las miradas son penetrantes, las posturas tensas y nerviosas, los gestos fieros. Todo lo contrario de personajes blandos o sosos.

Además Miguel Ángel destaca por el dibujo, líneas claras y definidas marcan formas nítidas y conforman muy bien los objetos representados.

La capilla Sixtina fue construida en los palacios vaticanos entre 1475 y 1481 por orden de Sixto IV (de ahí el nombre). Tiene forma rectangular y fue decorada en principio con frescos en las paredes y el altar por parte de grandes pintores de la época como Botticelli, Luca Signorelli, Perugino, Pinturichio y Ghirlandaio. El techo fue inicialmente pintado de azul simulando un cielo con estrellas. Estas obras, que en cualquier otro lugar serían muy admiradas, aquí son eclipsadas por la obra miguelangelesca.

En 1508 comienza Miguel Ángel su labor de pintura de la bóveda según encargo del papa Julio II. Tardó cuatro años en finalizarlo y a su rechazo inicial ( él decía que era escultor y no pintor) hay que añadir sus numerosos roces con el Papa. Según la leyenda, en una ocasión Miguel Ángel abandonó la tarea ante las prisas que le imponía el pontífice y se marchó a su Florencia natal, no sin antes derramar las pinturas diciéndole al Papa que si era una labor tan fácil, que la hiciera él. En otra ocasión Julio II le recriminó por su lentitud diciéndole que tal vez estaba más preocupado por su joven amante que por los frescos y el gran Miguel Ángel le recordó que, en posesión de amantes, también el Papa tenía mucho de que callar. Lo cierto es que los dos hombres poseían un fuerte carácter. En total los frescos de la bóveda cubren 800 metros cuadrados de superficie y constituyen una obra maravillosa que con su despliegue espectacular de escenas y personajes asombra a todo el mundo.

En 1535 otro Papa, Pablo III Farnesio encargó a Miguel Ángel la realización del frontal de la capilla con un gran fresco que representara el juicio final. Una obra también deslumbrante con gran número de personajes, escenas religiosas y mitológicas coexistiendo y una enorme profusión de desnudos. Tardó 6 años en acabarla.

Otra anécdota ocurrió aquí en pleno trabajo del genio: se presentó el pontífice con un asistente, Biagio di Cesena, para comprobar el progreso en la pintura y el asistente se mostró escandalizado por la cantidad de cuerpos desnudos que poblaban el frontal, a lo que Pablo III le replicó que no convenía contradecir a los artistas ni cuestionar su trabajo creativo. Miguel Ángel no abrió la boca durante el episodio. Unos días después se repitió la visita del Papa y su ayudante, y éste contempló con horror cómo el gran pintor lo había retratado en el cuerpo de un demonio feísimo (Minos) situado en el infierno. Protestó airadamente ante el pintor y éste le recordó las palabras del Papa: no se debe cuestionar la obra al artista.


EL JUICIO FINAL.

Pintado entre 1535 y 1541, recubre este monumental fresco toda la parte frontal de la capilla Sixtina. Sus dimensiones son prodigiosas: 13,70 x 12,20. Representa 400 figuras de las cuales se han identificado 50. A pesar de la ausencia de perspectiva tradicional, el fresco posee una asombrosa fuerza dramática y un realismo espacial muy destacado.

miguel angel

La parte superior es el mundo celestial: Cristo juez preside la escena en posición central con un gesto de terribilitá y una postura en escorzo. A su lado la virgen y santos, apóstoles y patriarcas que forman el primer círculo. A ambos lados del grupo inicial hay mártires, vírgenes, bienaventurados y confesores de la iglesia. En los lunetos superiores los símbolos de la pasión: corona de espinas, cruz y columna. Todo esto simboliza la salvación de la humanidad por Jesucristo. A los pies de Cristo San Lorenzo (con la parrilla) y San Bartolomé (con su propia piel ya que murió desollado y la cara representa al propio Miguel Ángel).

En la zona intermedia tres grupos: a la izquierda condenados cayendo al infierno, en el centro ángeles trompeteros despertando a los muertos que aparecen a la derecha.

La parte baja contiene a Caronte y su barca mandando a los condenados ante Minos (demonio con serpientes enrolladas a su cuerpo). En el lado izquierdo cadáveres y esqueletos, llamas y diablos acreditan que se trata del infierno.

Todos los personajes se encontraban inicialmente desnudos (incluido Cristo) hasta que en 1564 Daniele de Volterra recibió el encargo de taparles sus cositas.

La obra es titánica y de una intensidad emocional máxima. Aparecen en ella todos los principios miguelangelescos de colorido, movimiento, terribilitá y dibujo preciso. Un canto al cuerpo humano, a su belleza y a su fuerza. Aparecen cuerpos de todas las edades, en muy diversas posturas y con diferentes actitudes, agrupados en forma de torbellinos.


LA BÓVEDA.

La distribución es muy ingeniosa, repartiendo figuras y escenas a lo largo de 800 metros cuadrados. El esquema es simple y efectivo: escenas principales en rectángulos sucesivos rodeados de ignudis (genios jóvenes desnudos) con la presencia de 7 profetas y 5 sibilas (adivinadoras) alternados.

capilla Sixtina

En los triángulos laterales se encuentran antepasados de Jesucristo. La temática se refiere a la creación, de La Tierra y del Hombre y a sus primeros tiempos.

Desde al altar hacia los pies encontramos:

  1. Dios separa luz y tinieblas.
  2. Creación del Sol y la luna.
  3. Separación de las aguas y la tierra y creación de los peces y las aves.
  4. Creación de Adán.
  5. Creación de Eva.
  6. Pecado original y expulsión del paraíso.
  7. Sacrificio de Noé.
  8. Diluvio universal
  9. Embriaguez de Noé.

Los profetas y las sibilas llevan su nombre en una cartela y los ignudis aparecen en un rectángulo de cada dos, siempre desnudos. Es curioso comprobar como Miguel Ángel pinta arquitecturas ficticias: arcos, repisas y repisas y juega con la posición perspéctica de los personajes (los ignudis se colocan por delante de los podiums)

Toda la composición desprende una fuerte sensación de serenidad y plenitud. El despliegue de poderosas anatomías en posiciones escorzadas, junto con el equilibrio compositivo, el colorido variado y los sutiles juegos luces-sombras hacen de este conjunto pictórico la cumbre de la pintura de todos los tiempos.

Si quieres empaparte bien de esta obra única, vete contemplando sin prisa cada escena y sus detalles y alterna esa contemplación parcial con la global de la bóveda entera.

Vas a disfrutar mucho y vas a descubrir muchas sorpresas.


LA CREACIÓN DE ADÁN

miguel angel

Esta obra es uno de los rectángulos con temas bíblicos que decoran el techo de la Capilla Sixtina del Vaticano. Tal vez el más reproducido de estos temas sea éste que vemos aquí, la creación del primer hombre, Adán. El creador desciende volando a gran velocidad rodeado de ángeles y se dispone a tocar la mano de Adán para insuflarle vida, lo acaba de formar a partir de barro y con su toque prodigioso lo va a transformar en un ser vivo, la cumbre de la creación. Cuerpos prodigiosos, sensación de fuerza, vitalidad y movimiento; es arrebatadora esta escena del Génesis.

Fíjate en las manos de Dios y de Adán, son las manos más expresivas de toda la historia de la pintura.


LAS SIBILAS DÉLFICA Y ERITREA

miguel angel    miguel angel

Puedes contemplar aquí dos de las cinco sibilas que aparecen en el conjunto pictórico de la bóveda, alternadas con siete profetas del antiguo testamento.

Las Sibilas eran renombradas mujeres con poderes adivinatorios a las cuales recurrían con frecuencia los gobernantes y los generales para consultar los hados, los augurios sobre sus futuras empresas (como hoy con el horóscopo).

La Sibila délfica es la archiconocida del oráculo de Delfos, la que tomaba ciertas hierbas y entraba en éxtasis diciendo cosas incoherentes que posteriormente debían ser interpretadas. Todo el mundo coincide en que es la figura de entre todos los profetas y sibilas más destacada desde el punto de vista artístico. Su postura helicoidal del eje del cuerpo, su dulce expresión facial, la sabia combinación de vestimentas y colores y su armonía de proporciones la han convertido en la más reproducida. Te la mostramos entera y en detalle su rostro.

La sibila Eritrea es por contra, una mujer más mayor, sentada en su peana ficticia y girada levemente hacia un libro del que pasa las hojas. Un angelote sostiene una antorcha sobre una lámpara, iluminando así la inspiración de la dama. Sus ropajes son voluminosos, muy plásticos, y con un abanico variado de cromatismos.

Al igual que en la sibila délfica, su musculatura es portentosa, más propia de un varón que de una mujer, pero ya hemos señalado la obsesión de Miguel Ángel por la musculatura. Además, según testimonios de la época, el gran genio era o bisexual u homosexual, lo que le provocaba considerar al cuerpo masculino como referente perfecto.


SAGRADA FAMILIA (TONDO DONI)

miguel angel

Tondo por su forma circular y Doni por el apellido del encargante. Es la única obra de las que ves expuesta que no se encuentra en la Capilla Sixtina sino en la Galería Uffici de Florencia. Tan esculturales son las figuras que semejan esculturas. Los colores intensos y la volumetría corporal junto con dibujo nítido y vigoroso son las características que vuelven a repetirse en esta obra miguelangelesca.

Observa que las posiciones son de un cierto equilibrio inestable (algo muy imitado en el barroco) y que en segundo plano todas las figuras están desnudas.

Es la única obra de Michelangelo pintada sobre tabla y mide 1,20 mts. de diámetro.