FREKE, T. Y GANDY, P.: Los misterios de Jesús.
Editorial Grijalbo.
Nº de páginas: 424
Se trata de un interesante ensayo sobre los orígenes del Cristianismo. Para mí casi se ha convertido en un libro de culto y considero que cualquier persona, sea o no creyente, debería leerlo. Estamos ante una obra que, al menos para la Iglesia, bien podría ser tenida por una obra maldita; pero creo que, tal y como sucede con la contemplación de las obras de arte, es capaz de mover muy diferentes y variados resortes vitales, según sea la naturaleza sensible de cada lector. Así, para mí nunca sería ésta una obra destructiva, sino que más bien construye sobre las ruinas de lo que derriba.
Por momentos, nos parece estar leyendo el Código da Vinci, sólo que en versión más seria y rigurosa (al menos eso es lo que se propusieron sus dos autores: el filósofo inglés Timothy Freke y su colaborador, Peter Gandy).
Lo que se defiende en el libro es, básicamente, que la figura de Cristo nunca existió, y que tan sólo se trataría de un mito judío creado a imagen y semejanza de otros personajes mitológicos de la antigüedad, relacionados todos ellos con sectas secretas, a través de las cuales el adepto aspiraría a encontrar las claves de la existencia humana. El Cristianismo, conforme esta teoría, no supo o no quiso entender que el mensaje de Cristo no había que tomárselo al pie de la letra. En cambio, los que sí supieron entender correctamente ese mensaje fueron los gnósticos, los primeros cristianos, herederos de esa milenaria y arcana tradición escatológica, que arranca en los Misterios de Eleusis, en los rituales de Mitra, etc.
Desde hace ya décadas otros autores hicieron observar las sorprendentes relaciones entre el dios egipcio Osiris, que muere y resucita al tercer día, y el dios del vino, Dionisos, de quien, según se cuenta, tras ser colgado de un palo murió y resucitó igualmente a los tres días.
Lo cierto es que esta obra apenas ha sacudido los muros vaticanos, lo que sí conseguiría "El código da Vinci", aunque sus argumentaciones son bastante menos sólidas y demoledoras que las que podemos leer en Los misterios de Jesús. La razón de esta aparente contradicción hay que buscarla en el desigual número de lectores de una y otra obra. ¿Por qué no desequilibrar esa balanza atreviéndote a leer un libro diferente, que habrá de guiarte por los oníricos senderos de Eleusis y por los olvidados y silenciados gnósticos hasta... tal vez el Más Allá?
JAVIER (LATÍN Y GRIEGO)
Tu opinión: