James M. CAIN: El cartero siempre llama dos veces.
Ed. Diario El país (Serie negra), Madrid, 2004.
Nº de páginas: 144.
Se trata de una obra breve, sencilla, con capítulos mínimos, para que puedan ser leídos en cualquier lugar, desde la parada del autobús o el metro hasta en cualquier momento de ocio en casa. En este sentido, no sólo me parece una novela negra, sino también de carácter urbano y actual.
Con un estilo directo, unos diálogos y descripciones breves y concretos, avanza la acción a través de la atracción, fatal e inevitable, que la protagonista, Cora, hace sentir, con su presencia joven y sensual, al protagonista masculino Frank Chambers, joven, vago, libre y pendenciero trotamundos.
Cora, casada con un hombre mayor, que podía ser su padre, se aburre en su fonda de la carretera. El marido no la atrae, más bien le produce cierto rechazo, lo que nos hace pensar en un matrimonio de conveniencia, para salir del tugurio en el que trabajaba anteriormente. Así, cuando los dos jóvenes se encuentran envueltos en una apasionada relación amorosa, el marido les estorba. Sin escrúpulos planean su muerte como si se tratara de cambiar un mueble del comedor o de retirar la lavadora vieja.
El mundo de la justicia es descrito como si se tratara de un juego, de una partida de mus, planteado como una apuesta entre el juez y el fiscal que juegan al gato y al ratón, donde cualquier resultado es posible, pues todo está sujeto al poder del dinero.
El azar y la sorpresa acechan siempre tras la puerta, también en el final:
¿La pasión ciega y la brutalidad egoísta, descarnada y asesina pueden conducir a nuestra pareja a la felicidad? ¿Se trata de un final moralizador en el que el caos azaroso parece restablecer el orden y la justicia suprahumana en los asuntos humanos?
Se lee de un tirón, y si no la acabas, te quedas prendido de ella y estás deseando llegar a casa para continuar, tal como si hubieras descubierto una nueva pasión.
Miguel Ángel (Filosofía)
Tu opinión:
Discrepo un poco de los comentarios hechos por Miguel Ángel, sobre todo por algunas impresiciones respecto a la historia, pero es lo de menos.
Considera esta obra bien narrada, el desarrollo de la historia en la voz de Frank Chambers permite adentrarse en la psicología de los personajes mostrándolos como lo que son: seres humanos buscando lo que desean, seres de la vida real...
Sus acciones han de perseguirlos hasta el fin, dejando en el lector un mensaje clarísimo: "Nada construido sobre la desgracia de otro tendrá buen fin".
Aunque todo el tiempo deseé que fueran felices, sabía que al final no pasaría.
La muerte vino a cobrar venganza, la felicidad nunca llegó.
Anónimo
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