EL RETABLO DE ISSENHEIM.

Después de muchas exposiciones de todo tipo (temáticas, de autor, estilísticas, etc) aquí te mostramos una original, dedicada en exclusiva a un espectacular retablo expuesto en el museo Unterlinden de la bella ciudad francesa de Colmar.

Se trata de un políptico, es decir, una compleja composición de muchas tablas con diversas escenas. Así como un tríptico se compone de tres tablas, una central y dos laterales que se pueden cerrar sobre ella, un políptico tiene más de tres tablas. Podemos encontrarlo abierto o cerrado. Normalmente se exhibía abierto en ocasiones especiales pero hoy, fuera de su emplazamiento original, se expone en el museo anteriormente citado con sus tres configuraciones, observables simultáneamente. Esto es así porque este políptico presenta dos aperturas, es decir, lo vemos cerrado, con la primera apertura y con la segunda. Para hacerlo fácilmente comprensible, junto con las láminas totales y parciales, exponemos una réplica del retablo completo en tamaño reducido en el que se aprecia la estructura de esta compleja obra y sus diferentes aperturas.

El autor de los paneles pintados es el genial pintor renacentista alemán Mathias Grünewald y el autor de las partes esculpidas Nicolas de Haguenau.

El encargo del políptico lo realizaron los monjes antoninianos de Issenheim para colocarlo en el hospital del monasterio y que su contemplación actuase como medicina para los enfermos.

Las escenas del retablo son de una intensidad dramática poco común, además de presentar numerosos rasgos fantásticos que lo enlazan con la obra de El Bosco. Estamos ante una obra única e inclasificable, apasionante en su misticismo, en su originalidad, en su ingenio e incluso en su violencia. En esta maravilla se conjugan realismo y expresionismo, colorido intenso y pálido, sobriedad y sobrecarga. Las dimensiones, una vez abierto, son monumentales: 7,70 de ancho por 5,90 de alto. Se compone de diez paneles y está pintado al temple y óleo sobre panel de madera de tilo. Se realizó entre 1512 y 1516.

RETABLO CERRADO

La escena central es una espectacular y dramática crucifixión. Cristo aparece muerto, con las manos crispadas, heridas supurantes y un gran estudio anatómico. Su posición ligeramente descentrada tiende a evitar que el cuerpo se vea recorrido por la línea de ruptura de las dos tablas que lo componen. La virgen angustiada al pie de la cruz es sostenida por San Juan Evangelista y, a su lado María Magdalena implora de rodillas ante Jesús. Al otro lado de la cruz tenemos a San Juan Bautista señalando con el dedo a Jesucristo. Las tablas laterales muestran a San Antonio Abad (izquierda) y a San Sebastián (derecha)

POSICIÓN INTERMEDIA (PRIMERA APERTURA)

Tras la apertura de las primeras tablas, el retablo muestra escenas de la vida de la virgen María: la anunciación, Concierto de Ángeles, Virgen con el niño y Resurrección.

Llama la atención un colorido predominantemente fosforescente, único en la época, que convierte las escenas en algo fantasmagórico. Colorido y luz se alían para conseguir fuerza expresiva y misticismo. Junto con ello, es destacable la sensación de tridimensionalidad y volumetría, además de unos efectos perspécticos deslumbrantes.

RETABLO ABIERTO.

Con las dos aperturas ya hechas descubrimos dos tablas laterales pintadas y un centro escultórico de Nicolas Haguenau.

A la izquierda, visita de San Antonio a San Pablo y a la derecha las tentaciones de San Antonio, repleta de figuras diabólicas como si de una obra de El Bosco se tratase.

En el zócalo vemos a Cristo en la hornacina central y a los apóstoles en las laterales, agrupados de tres en tres.

En la parte central las esculturas de San Agustín, San Antonio y San Jerónimo enmarcadas en una filigrana arquitectónica maravillosa.

TENTACIONES DE SAN ANTONIO.

El santo es arrastrado por los pelos y agredido por seres monstruosos de aspecto repugnante. En su mano izquierda porta la cruz y el rosario, sus armas frente a sus diabólicos agresores. Si observas los detalles te vas a sorprender de un naturalismo descarnado, como por ejemplo el personaje del ángulo inferior izquierdo con pústulas supurantes, los demonios volantes del fondo, las bocas dentadas de caras asquerosas como los bichos del centro, etc.

NATIVIDAD.

Deliciosa y entrañable escena de la Virgen con el niño que mezcla la nitidez del primer plano con el difuminado de los fondos terrestre y celestial. Algunos personajes como los de la anunciación o los ángeles músicos del cielo son traslúcidos.

Resulta sorprendente por su minuciosidad y belleza la representación de elementos de la naturaleza como flores, árboles, nubes, rebaños, etc.

RESURRECCIÓN.

Impasible y majestuoso asciende Jesucristo al cielo desde su sepulcro con motivo de su resurrección. Teatral es su pose mostrando los estigmas, impresionante la luz que desmaterializa en parte su cuerpo y los intensos colores azul y rojo de su atuendo. Los soldados quedan tendidos por el suelo entre asustados y sorprendidos por el prodigio del que son testigos y en el cielo las brillantes estrellas flanquean a Cristo.

VISITA DE SAN ANTONIO A SAN PABLO.

En medio de un paisaje misterioso y sugerente vemos en primer término a los dos santos en animada conversación. Contrasta la cuidada imagen de San Antonio, muy elegantemente vestido con lo abandonado del aspecto de San Pablo eremita, sillón de piedra, traje de hojarasca, uñas sin cortar, cabello descuidado...