EL ENTIERRO DEL SEÑOR DE ORGAZ. DOMENICO THEOTOCOPULI. “EL GRECO”

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Óleo sobre tela. 480 x 360 cm. Iglesia de Santo Tomé. Toledo

Te encuentras ante una de las obras cumbres de la historia del arte. Es el cuadro más grande, espectacular y elaborado de El Greco y se encuentra en la Iglesia de Santo Tomé de Toledo, la ciudad que él amó y que se convirtió en su inspiración permanente desde su llegada a España hasta su muerte. El Greco lo realizó en 1586 por encargo de Diego Nuñez, párroco de la iglesia antes mencionada.

EL TEMA

Fíjate bien porque el cuadro es un conjunto increíble. Se divide en dos partes: la tierra en la inferior y el cielo en la superior. En la tierra se está llevando a cabo el entierro del señor de Orgaz, al que asisten diversos clérigos y nobles toledanos. Don Gonzalo Ruiz de Toledo, señor de Orgaz, había sido un hombre bueno, daba dinero a los pobres y ayudó a la reconstrucción de la iglesia de Sto. Tomé. Es por esto que, en el momento de ser enterrado (año 1312), se aparecieron milagrosamente los dos patriarcas de la Iglesia, San Agustín y San Esteban (muertos en el siglo III) y depositaron amorosamente el cuerpo en su tumba.

Nos llama la atención la espectacularidad con la que El Greco trata el tema: a la izquierda un fraile franciscano en actitud piadosa, junto a él un niño, Jorge Manuel Theotocopuli, hijo del pintor, que nos señala la escena y nos mira fíjamente, en su pañuelito está la fecha de su nacimiento. En el centro el cuerpo de D. Gonzalo, con una expresión de placidez en su rostro, y vestido con una espléndida armadura de acero damasquinado donde se reflejan los tejidos de los personajes de alrededor, incluso la cara de San Esteban está en su pectoral. San Esteban es el patriarca más joven y San Agustín es el que tiene más edad y la barba canosa. Sus túnicas son un portento de representación, bordadas con hilo de oro y con imágenes sacras que, de puro realistas, parecen cuadros autónomos.

En una larga hilera de personajes cuya única parte corporal distinguible es la cabeza y unas manos delicadísimas y estilizadas (“aladas” según algún crítico), podemos identificar al propio pintor autorretratado (sobre San Esteban y encima de una mano “alada”); o a personajes como Antonio de Covarrubias y su hermano Diego, hijos del famoso arquitecto toledano Alonso de Covarrubias. A la derecha se encuentra un fraile con sobrepelliz que resulta ser Andrés Núñez, párroco de Santo Tomé y encargante del cuadro. Los caballeros asisten a la ceremonia y al milagro sorprendidos por el prodigio, pero contienen sus emociones como si fuesen testigos de un fenómeno normal.

Por encima de los asistentes al entierro se eleva un ángel con falda verde acampanada que sube al cielo en una actitud muy amorosa el alma de D. Gonzalo en forma de un feto o crisálida traslúcida (el alma es inmaterial) . Este ángel rasga las densas nubes y se abre camino hacia la parte celestial del cuadro. Allí están la Virgen María y San Juan Bautista recibiendo el alma e intercediendo ante Cristo juez que preside la escena. También se encuentran en el cielo santos, apóstoles (fíjate en San Pedro con las llaves del cielo), Moisés con las tablas de la ley, el rey David con su arpa, Noé con su arca, y los coros celestiales. Entre los personajes de la derecha hay un anciano con la mano en el pecho y barba canosa: es el propio rey Felipe II, a quien El Greco pinta en el cielo a pesar de que aún vivía. Y lo pinta entre todos los apóstoles, lo que no deja de ser un lugar sorprendente.

LA TÉCNICA

Fíjate en el friso de los asistentes al entierro y comprueba cómo a El Greco no le interesa mucho el espacio, algunas cabezas están tan próximas que resultaría imposible colocar en la realidad sus cuerpos de la forma en que aparecen aquí.

Existen dos ejes compositivos que estructuran muy bien el cuadro, el horizontal sería esa fila de cabezas colocadas a la misma altura y la vertical el cuerpo de D. Gonzalo, la tiara de San Agustín, la falda del ángel, el alma y Cristo juez. Lo que no apreciamos es paisaje o marco arquitectónico alguno. Uno de los aspectos más conocidos de la pintura de El Greco es el alargamiento de los rostros y de los cuerpos de los personajes; este hecho, que nos parece único, no lo es tanto ya que varios pintores de la época también lo hacían, pero en el caso del cretense resulta muy curioso porque de ese modo añade grandes dosis de espiritualidad y misticismo a las figuras representadas.

Incluso cuando pinta desnudos, no son nada eróticos y sí muy estilizados y flameantes, más parecen almas que cuerpos.

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CURIOSIDADES

La tumba del señor de Orgaz se encuentra, todavía hoy, justo al pie del cuadro que contemplas.

D. Andrés Nuñez, párroco de Santo Tomé, que aparece en el cuadro, encargó la obra para festejar su triunfo en un pleito contra la villa de Orgaz. Este pueblecito se negaba a pagarle las rentas que D. Gonzalo había estipulado que pagase después de su muerte. La paradoja es que el párroco, tan espabilado para ahogar económicamente a una pobre villa, tardó más de dos años en pagar este cuadro impagable a El Greco.

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EL AUTOR.

Domenico Theotocopuli nació en Candía (actual Iraklion, Creta) en 1541 y por eso su primera formación artística es bizantina : colores dorados, recargamiento ornamental y escenas de interiores. Muy jovencito viajó a Italia donde conoció la obra de Miguel Angel y otros grandes maestros renacentistas y trabajó con el gran Tiziano. De esta estancia en Italia aprendió a usar correctas perspectivas, colores miguelangelescos muy fuertes y contrastes luces-sombras acusados. En 1579 el rey Felipe II de España está construyendo El Escorial y necesita muchos artistas para la decoración. Esto, junto con el esplendor de la corte española, en aquel tiempo primera potencia militar, económica y cultural del mundo, atrajeron a Domenico a España para intentar estar donde más actividad y oportunidades artísticas había.