Los trenes en la pintura.

Los medios de transporte también pueden servir de inspiración a los artistas. Es sobre todo el caso del barco y del tren, los más románticos y evocadores de todos.

En el caso que nos ocupa, el tren, remonta su origen a la primera línea que se construyó en el mundo, la Stockton- Darlington (Inglaterra) en 1825. Las locomotoras a vapor eran terribles por el ruido y el humo, pero al mismo tiempo resultaban absolutamente encantadoras y sugerentes. Los vagones de madera de tercera clase llenos de gente pobre transportando gallinas, ovejas y cestas eran un auténtico mundo de posibilidades para los escritores y pintores. Infinidad de novelas de terror, de suspense y de amor han tenido como escenario legendarios trenes como el Transiberiano o el Orient-Express.

En nuestro país los crímenes del tren correo, los robos del expreso de las doce, la desaparición de la protagonista al paso de un túnel son escenas muy conocidas para guionistas de cine.

En la presente exposición vas a ver la visión de los trenes del surrealismo, del impresionismo y del romanticismo.

TREN DE TARDE. PAUL DELVAUX.

TREN DE TARDE. PAUL DELVAUX.

Este autor belga pertenece al surrealismo, al igual que Dalí, Magritte o André Breton. Sus obras se caracterizan por plasmar objetos reales muy detallados y reconocibles pero relacionados de manera extraña, en sitios nada convencionales, flotando, o en situaciones absurdas.

En este cuadro que estás contemplando Delvaux utiliza un dibujo muy preciso y un colorido totalmente realista. Todo parece normal: las vías y los trenes de la estación, los edificios circundantes, las vallas, los postes, los árboles...Sin embargo hay una contradicción muy aparatosa, fíjate bien...¿la ves? Efectivamente: la luminosidad del primer término no se corresponde con un cielo nocturno que incluso tiene una luna menguante.

Otro aspecto en el que seguramente ya habrás reparado es la frialdad de la escena, no hay una sola persona, todo es muy distante, muy mineral, casi de una pesadilla. Los pintores surrealistas gustan de representar atmósferas oníricas e imaginativas, unos de forma más optimista y otros, como Delvaux, más pesimista. Sus obras son sombrías y con personajes distantes, prácticamente estatuas aisladas, sin comunicación ni entre sí ni con el observador.

Como Delvaux es un pintor del siglo XX (1897-1994), sus trenes son modernos y los puedes reconocer fácilmente ya que no son muy diferentes de los actuales.

GARE DE SAINT-LAZARE. CLAUDE MONET.

GARE DE SAINT-LAZARE. CLAUDE MONET.

El conocido pintor impresionista tiene una visión muy diferente del mundo ferroviario del que tiene Delvaux. Como buen impresionista, pinta al aire libre, no utiliza el negro, le gusta lo fugaz, instantáneo y cambiante como el agua, las nubes, los reflejos lumínicos y el humo. Y ...¿dónde mejor que en una antigua estación ferroviaria repleta de locomotoras a vapor puede hallar humo?.

La estación de San Lázaro funciona todavía en París, si bien las antiguas y espectaculares locomotoras han dejado paso a modernos trenes eléctricos más impersonales y menos poéticos.

Observa los detalles, (ya sabes que para verlos bien debes alejarte un tanto del cuadro puesto que muy cerca sólo verás manchas de color), las nubes y el humo de las locomotoras se funden en el cielo y el la marquesina metálica de la terminal. Por los andenes se ve a los viajeros que toman un tren o acaban de llegar, máquinas y vagones ocupan las vías y al fondo aparecen los típicos edificios de viviendas parisinos. La poca luz de la estación en primer término contrasta con la luz solar del segundo plano creando efectos muy sugerentes. La vaporosidad de la escena hace que Monet conceda un papel importante a nuestra imaginación, que puede volar libre por entre el humo, los andenes, las vías y los trenes.

LLUVIA, VAPOR Y VELOCIDAD. J.M.W. TURNER.

LLUVIA, VAPOR Y VELOCIDAD. J.M.W. TURNER.

Joseph Mallord William Turner es un paisajista romántico ingles caracterizado por la utilización de la acuarela para lograr un desdibujamiento de los contornos y las formas de tal magnitud, que en ocasiones adivinamos, más que vemos, las figuras.

Turner pinta en esta obra un oscuro tren con una locomotora de vapor en cabeza, atravesando un viaducto (que existe aún hoy) en el norte de Inglaterra.

Del primer golpe de vista puede que pienses que el cuadro solamente tiene manchas pero si observas con atención verás el tren, el agua, los pilares del puente, los vagones, sus ruedas, el humo de la chimenea y..... ¡ hasta los pasajeros !.

En realidad se ve todo pero lo suficientemente difuminado y borroso como para hacernos pensar y fijarnos con más atención. La acuarela (a base de agua) contribuye de manera muy eficaz a este efecto de atmósfera evanescente y brumosa tan típica de Gran Bretaña.