PAISAJES NEVADOS.

Un paisaje nevado es siempre una maravilla. Todo cobra un brillo y una luminosidad especial. La nieve aporta al paisaje calma y silencio y, por tanto, una atmósfera de quietud y belleza serena.

No ha pasado desapercibido a los pintores este aspecto natural de la nieve y el hielo y muchos de ellos han tocado el tema de los paisajes nevados con gran sensibilidad y acierto.

Hoy traemos a la PINACOTECA varias propuestas diferentes de autores que vivieron en épocas y estilos distintos. Son paisajes del norte de Europa en temporada invernal, con ríos y canales helados, patinadores, tejados blancos con carámbanos, árboles desnudos tocados por el manto blanco de la nieve y cielos plomizos característicos de la estación fría.

De todos se desprende una sugerente y romántica atmósfera cuya belleza nos cautiva y nos hace volar la imaginación. Esperemos que te gusten.

PAISAJE INVERNAL CON TRAMPA PARA PÁJAROS. BRUEGHEL. (1565).

Pulsa para ampliar

Un río helado en la campiña de Flandes es aprovechado por los patinadores para todo tipo de juegos, hockey, patinaje artístico, peonzas, etc. Es una escena de cuento infantil, todo es atrayente, la nieve, los campos, las casitas, los árboles y el cielo invernal.

Los pajarillos revolotean en busca de comida y ponen la nota de color junto con los patinadores en un paisaje predominantemente gris-ocre. Brueghel plasma de manera bellísima toda la estética de la naturaleza en su esplendor invernal.

A ver si encuentras:

PAISAJE INVERNAL.

pulsa para ampliar

Otro ejemplo de la habilidad de Brueghel para pintar los bellos marcos naturales de su Flandes natal. Al igual que en el anterior, el invierno se enseñorea de los campos y de los pueblos y las gentes conviven con el hielo y la nieve. Las escenas costumbristas se suceden convirtiendo el cuadro en una fuente muy curiosa para ver los modos de vida y las pequeñas cosas cotidianas. Te proponemos descubrir:

CLAUDE MONET: DESHIELO EN VETHEUIL.

pulsa para ampliar

Óleo sobre lienzo. 60 x 100 cm.

Monet (1840-1926) es el más definitivo impresionista. Él estaba verdaderamente arrebatado por el agua como símbolo de la fugacidad de la luz y el color. En este poético paisaje de un pueblecito cercano a París compruebas como la naturaleza estalla en luz con la llegada del deshielo en enero de 1880. Los tonos grisáceos propios del invierno y la ausencia de personas dejan a la naturaleza mostrarnos sola los efectos de un frío intensísimo e inusual en la zona.

La nieve y el hielo, el agua, los árboles y el cielo son de una luminosidad deslumbrante y, al no definir los contornos, resulta una escena mucho más sugerente puesto que el observador, en este caso tú, pone su sensibilidad sobre la propuesta de Monet y la imaginación tiene campo abierto para soñar libremente.

LA URRACA. MONET. (1869).

LA URRACA.

En un bellísimo paisaje invernal nevado, una urraca está posada en una valla de separación de fincas. Un primer plano refleja los árboles, la valla y la puerta, todo nevado. Una granja aparece detrás con sus chimeneas y un valle muy llano hace de fondo de la composición. La luz típica producida por la nieve ha sido magistralmente captada por Monet, tonos muy blanquecinos, sol muy bajo y rayos muy oblicuos rodean a la urraca que hace un alto en su vuelo para posarse sobre la desvencijada puerta de madera.

PAISAJE DE INVIERNO. HARALD SOHLBERG. (1914).

PAISAJE DE INVIERNO. HARALD SOHLBERG. (1914).

Azulado paisaje nórdico que puede parecerte muy imaginativo pero la verdad es que el hielo en grandes masas adquiere tintes azulados. Aquí un cielo límpido lleno de estrellas ilumina una zona desolada y vacía donde los árboles luchan por sobrevivir frente al intenso frío. Dos montañas blancas resaltan sobre el resto del paisaje y una luminosa estrella en una situación central destaca como punto focal hacia el que se dirige nuestra vista.

Este pintor noruego de principios de siglo no es muy conocido, pero resulta muy convincente en la resolución del dibujo y el color.