SOROLLA.

Joaquín Sorolla y Bastida ( Valencia 1.860 - Cercedilla 1.923 ) fue un pintor español cultivador de ese género tan famoso y apreciado que llamamos impresionismo. Si bien nació cuando el movimiento en Francia estaba ya en pleno apogeo, por tanto sus pinturas son tardías, reúne todas las características que conocemos bien: gusto por el aire libre, búsqueda de lo momentáneo y fugaz, captación de los efectos de la luz, ausencia del negro y de los contornos, pinceladas pequeñas, sueltas e independientes.

La temática de Sorolla es variada pero dos temas son muy reiterativos: las playas y las costumbres y trajes populares.

En el primer caso, numerosos óleos nos muestran la arena, el agua, el cielo y los cuerpos desnudos de niños o vestidos de adultos en las playas de Valencia. En el segundo, la Hispanic Society de Nueva York encargó a Sorolla la representación de trajes regionales y la plasmación en lienzos de la cultura y fiestas populares de la España de la época.

Cuando contaba 18 años visitó el museo de El Prado y se sintió fascinado por la pintura de El Greco, Ribera y Velázquez. La casa-museo de Sorolla en Madrid expone gran número de cuadros y bocetos en lo que fue la residencia y el taller del pintor. La Hispanic Society de Nueva York reúne la colección de visiones de España por regiones. Como es posible que no tengas previsto visitar Nueva York o Madrid este fin de semana, la PINACOTECA COSSÍO te acerca varias obras de este genial maestro. Algunos críticos de arte han llegado a llamar a su impresionismo "luminismo" debido a la extraordinaria presencia de la potente luz mediterránea en sus obras.

NIÑOS EN LA PLAYA. 1.910. (Detalle).

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Sorolla acudía a menudo con su caballete a las playas de su Valencia natal ( El Saler, Malvarrosa ) para captar la esencia de la luz y la atmósfera mediterránea. En este caso los cuerpos desnudos de los niños son la excusa para tratar la luz y las sombras, los reflejos y el aire. Debes observar las sombras malvas, marrones e incluso blancas así como los maravillosos reflejos del agua sobre la piel infantil expuesta al sol. ¡¡ Qué a gusto se debe de estar en la orilla del agua, en la playa, dejándose acariciar por el sol, el aire y las olas !!.

LA COMIDA EN LA BARCA. (1898).

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Los marineros hacen un alto en el duro trabajo cotidiano para comer en su propia embarcación. La radiante y cegadora luz queda fuera puesto que están al abrigo de la vela de la barca y se disponen a comer pan con guiso marinero. Cinco adultos y el niño degustan el pescado bañados por la luz nacarada que da la vela y afanándose por saciar el hambre. Resulta curioso observar sus atuendos y sus rostros, tostados por el sol, el aspecto curioso y sorprendido del chiquillo y las posturas incómodas y apresuradas de todos ellos. Para que te percates de los detalles puedes buscar:

BAÑO EN LA PLAYA.

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Si miras la escena de cerca seguro que observas cada pincelada individualizada pero si lo contemplas a cierta distancia adquieres una visión global y estructurada de la escena. A la orilla del mar una madre acompaña y cuida a su hijo, que, ensimismado con las olas y la espuma, se agacha para cogerlas. Su mamá le explica, le acaricia y le vigila de cerca, mientras las olas rompen en sus pies descalzos. El blanco de la camisa y de la espuma resultan tocados por el sol y refulgen fuertemente. Descendiendo a lo anecdótico, fíjate en el moño de la madre y en su falda remangada, en su mechón de cabello suelto y en sus pies semihundidos. En cuanto a la criatura, no vemos su mano puesto que la tapa el agua, sus pies están también ocultos por la ola y tiene una típica panzita infantil; su cabello es muy rubio y brilla al sol.

DESPUÉS DEL BAÑO. (1.911).

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Radiante y luminosa esta escena con una madre y su hijito al borde del mar. El niño está cubierto por la blanca toalla con la que le ha embozado su madre, a la que mira con recelo (seguro que no quería salir del agua), mientras ella contempla maravillada a su hijo, que le parece lo más bonito del mundo. La barca encallada, las olas y el bañista de la derecha componen un cuadro precioso de gran armonía cromática. En esta obra quedan patentes los rasgos impresionistas, no hay negro ni contornos y la captación de la atmósfera y el instante es muy lograda.

OTRAS OBRAS.

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Como complemento a la exposición de Sorolla te brindamos en pequeño formato otras tres obras, "Paseo a orillas del mar" y dos cuadros con el mismo título " Después del baño" .