PAUL SIGNAC.

Seguramente te sentirás sorprendido por estos tres cuadros, puesto que, aunque se identifican muy bien los escenarios representados, choca bastante la minuciosa ejecución con que se han realizado.

Se llamó puntillismo, divisionismo o neoimpresionismo a la técnica que emplearon algunos autores como Seurat o Signac y que consistía en completar las escenas mediante cientos de puntos de color que, contemplados desde cierta distancia, componen claramente la visión deseada. Tal vez pienses que se trata de una extravagancia, pero si te acercas a la pantalla de un televisor, sólo verás puntitos rojos, verdes y azules, lo mismo prácticamente que aquí.

De esta forma, lo representado queda descompuesto en cantidad de pinceladas de colorines que proporcionan al que lo contempla un ambiente, una atmósfera especial y muy original.

Paul Signac (1.863-1.935) fue un gran propagandista de esta tendencia derivada del impresionismo y calificaba esta pintura como "la de los colores del prisma". Busca siempre el "resultado más armonioso, más luminoso y más coloreado".

Las formas se conciben como una geometría de masas puras con una síntesis perfecta de luz y color. Los cuadros puntillistas son un modelo de orden, claridad y planificación cuidadosa. No obstante, las personas aparecen estáticas e inmóviles.

La pincelada es la base del puntillismo y, al dividir los tonos, hace que los cuadros se asemejen a mosaicos.

Viajero y navegante, Signac pinta puertos, costas y orillas de ríos, aquí te ofrecemos un ejemplo de cada.

PALACIO DE LOS PAPAS. AVIGNON.

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La enorme fortaleza palaciega del siglo XIV se refleja en las aguas del Ródano, dónde puedes apreciar el legendario puente de St. Benezet, hoy en ruinas y cortado, pero hasta el siglo XVII, único cruce posible del ancho río, próximo a su desembocadura. Este palacio fue utilizado por los papas durante el periodo de ausencia de Roma y fue escenario de luchas e intrigas, además de testigo de un lujo y ostentación desmesurados. Signac lo refleja en las aguas del río con la técnica puntillista consiguiendo un bello efecto, ya que la dorada luz del sol al atardecer ilumina poderosamente las torres y murallas.

LA VELA VERDE. VENECIA.

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La maravillosa ciudad de los canales aparece a los ojos de Signac mostrándonos la isla de San Jorge con la iglesia del mismo nombre y cuya fachada renacentista, obra del genial Palladio, es muy reconocida. El esplendor lumínico de la laguna veneciana, tan inspirador de pintores de todas las épocas, es analizado aquí de forma puntillista y resulta curioso cómo Signac consigue captar el alma de la ciudad. Las barcas y góndolas surcan las aguas y la actividad de la ciudad nos desvela la vitalidad de sus gentes.

CABO DE NOLI.

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Sugerente visión de un paisaje costero de la costa azul francesa. Los puntos, podrás observar, son de colores puros y chillones, apareciendo juntos colores muy diversos. Es desde cierta distancia desde donde nuestra vista compone un todo armónico de formas y colores. Es como un puzzle cuyas piezas son los cientos de puntos que, si te acercas, ves individualizados. Promontorios, veleros, pinos, nubes, personas, y un mar azul intenso conforman este atrayente cuadro.