LOS IMPRESIONISTAS.

El movimiento pictórico denominado impresionismo nació en Paris en 1870 y es de los más importantes y reconocidos de la pintura contemporánea. El origen del nombre está en un cuadro de Monet titulado "Impresion, soleil levant", la crítica de entonces se burló del nuevo estilo bautizándolo como "impresionista".

El impresionismo tiene muchos puntos innovadores y originales y surgió como diferenciación del realismo, imperante hasta entonces en Francia. Puedes comprobar en los cuadros expuestos las características generales que identifican las obras impresionistas:

  1. se pinta la apariencia, no la existencia definida, por eso se alcanza la "desmaterialización". No importan las formas sino el aspecto puntual.
  2. se pinta al aire libre (“Plein air”) para captar lo instantáneo : la luz, los contrastes, lo fugitivo, lo cambiante. Predomina lo impreciso y lo vaporoso. El pintor tiene que trabajar deprisa porque luces y colores al aire libre cambian con rapidez, y no digamos nada de las nubes, la lluvia, la niebla, la nieve, puestas y salidas de sol, etc. En los impresionistas se adivina la hora del día y la estación del año según la luz y la atmósfera. Captar el agua ( ríos, arroyos, playas) es la gran conquista de los impresionistas y les fascina puesto que está en cambio permanente.
  3. Técnicamente se emplean pinceladas sueltas de colores puros, que hieren nuestra retina al verlos de cerca pero que, a cierta distancia, componen escenas definidas pues nuestra vista las compone. Si lo contemplas de cerca parecen cuadros emborronados, pero si te alejas, son visiones preciosas en su luminosidad y transparencia. Es la mezcla óptica que resuelve nuestro sentido de la vista. No se usa el negro, ni siquiera en los contornos, se busca el color limpio, puro y vigoroso con pinceladas separadas como si fuera un mosaico.

La crítica de la época los puso a caldo, tachándolos de atrevidos y faltos de gusto.


CLAUDE MONET: DESHIELO EN VETHEUIL.

pulsa para ampliar

Óleo sobre lienzo. 60 x 100 cm.

Monet (1840-1926) es el más definitivo impresionista. Él estaba verdaderamente arrebatado por el agua como símbolo de la fugacidad de la luz y el color. En este poético paisaje de un pueblecito cercano a París compruebas como la naturaleza estalla en luz con la llegada del deshielo en enero de 1880. Los tonos grisáceos propios del invierno y la ausencia de personas dejan a la naturaleza mostrarnos sola los efectos de un frío intensísimo e inusual en la zona.

La nieve y el hielo, el agua, los árboles y el cielo son de una luminosidad deslumbrante y, al no definir los contornos, resulta una escena mucho más sugerente puesto que el observador, en este caso tú, pone su sensibilidad sobre la propuesta de Monet y la imaginación tiene campo abierto para soñar libremente.


A. SISLEY: LA INUNDACIÓN EN PORT MARLY.

Óleo sobre lienzo. 50 x 61 cm.

A. Sisley ( 1839-1899) pasó su adolescencia en Inglaterra y no tuvo suerte en su carrera artística, muriendo sin el reconiocimiento que su obra merecía. En este paisaje de un pequeño pueblo bajo los efectos de la inundación puedes apreciar las características de este pintor. Fíjate como de cerca sólo aprecias pinceladas sueltas , ahora aléjate un poco y la vista se compone correctamente en tu percepción viendo claramente el carruaje, las personas, las casas, las nubes, la bella farola y el río desbordado. El color azul, favorito del artista, predomina en la escena.


CAMILLE PISSARRO:LA CALLE ST. HONORÉ.

pulsa para ampliar

Óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm.

C. Pissarro (1830-1903) prefiere los paisajes urbanos a los naturales. Las calles y plazas de Rouen y de París son las protagonistas de sus cuadros. Disfruta con “la vibración de la luz” como el decía. En esta calle, brillante tras una reciente lluvia, los paseantes andan con sus paraguas y se reflejan sobre el pavimento mojado. Los carruajes de caballos esán aparcados o circulando y los comercios con sus vistosos toldos esperan a los clientes. Las típicas arquitecturas parisinas cierran el escenario con sus balcones, buhardillas y chimeneas. Él pintó todo esto desde su ventana del hotel del Louvre, todavía existente. Árboles y plantas ciñen una fuente monumental ( no podía faltar el agua) y todo está captado en un instante, un poco después todo puede haber cambiado. Es la inmediatez de las cosas y el cambio fugaz lo que Pissarro y todos sus compañeros impresionistas pretenden hacernos ver.


AUGUSTE RENOIR: MUJER CON SOMBRILLA.

pulsa para ampliar

Óleo sobre lienzo. 54,5 x 65 cm.

Renoir (1841-1919) es considerado “el pintor de la alegría” por los temas optimistas y alegres de sus cuadros. Se aleja algo del impresionismo pues es un pintor bastante clasicista. Mujeres y niños abundan en sus cuadros , así como desnudos femeninos.

Sus personajes disfrutan de las pequeñas cosas, sonríen y son felices. En esta mujer con sombrilla miles de pequeñas pinceladitas configuran un jardín lleno de flores bellísimas y la señora con su acompañante pasea encantada entre tanto esplendor natural.