Durante el periodo barroco, siglo XVIII, la ciudad de Venecia conoció un gran esplendor artístico. La República de la Serenísima o de San Marcos, como era conocida Venecia, fue una ciudad eminentemente comercial y compraba productos en Oriente para venderlos en Occidente, utilizando su propia flota. Estos intercambios le proporcionaron grandes ganancias y eso se tradujo en espléndidos palacios, iglesias, y encargos artísticos de alto nivel; la riqueza presidía Venecia.
En la época barroca, Antonio Canal, apodado Canaletto, va a ser el primero en pintar las vedutte (vistas) de la ciudad como unos cuadros turísticos para la promoción de sus encantos entre los cada vez más numerosos viajeros de la época. La singularidad de la bellísima capital adriática reside en su emplazamiento en medio de una laguna litoral.
Las calles son canales y los vehículos góndolas, las puertas de los numerosos palacios dan directamente al agua y los aparcamientos son los embarcaderos. La posición mediterránea de Venecia y la omnipresencia de agua por todas partes le dan una atmósfera especial , además de una luz intensa y dorada que Canaletto y en general todos los venecianos supieron captar magistralmente.
Los tres cuadros que contemplas son vistas urbanas, hasta entonces sólo se habían pintado paisajes naturales, pero Canaletto inicia este género de paisajes urbanos, reflejados con realismo para que las gentes pudiesen deleitarse con la belleza de los rincones venecianos, realmente únicos.
Sin embargo el realismo de las vistas de Canaletto es sólo aparente ya que no tiene ningún problema en alterar la realidad para embellecerla. Sus perspectivas suelen ser imposibles pues sus puntos de vista están en las alturas (como si pintase desde un globo aerostático), los edificios aparecen engrandecidos o estilizados o cambiados de lugar. A pesar de cambiarlo todo, sus vistas de Venecia eran tan creíbles que los venecianos solían “picar”; alguno llegaba a decir: “tengo que ir a ver esa plaza que todavía no conozco, ¿dónde está?”. Y esa plaza tan “veneciana” no existía en realidad, había sido un invento de Canaletto. O: “hubiera jurado que ese pozo estaba en el centro de la plaza” cuando era así de verdad pero el pintor lo había desplazado para embellecer la vista.
Son, por tanto, vistas mejoradas de la realidad , cuyos colores son suaves pero que aparecen bañados por la luz típica de la ciudad, una luz intensa y dorada. Podemos contemplar personajes pero son decorado, el protagonismo no es de ellos sino de Venecia.
“La mas bella plaza de Europa” según Napoleón aparece en esta vista desde un punto de vista alto y con las arquitecturas muy verticalizadas, podemos ver el campanario de San Marcos (derrumbado en 1902 y reconstruido posteriormente), la basílica bizantina del mismo nombre con sus mosaicos dorados y sus cúpulas orientales, al fondo a la derecha el palacio ducal de estilo gótico, a la izquierda la torre del reloj con los dos moros de bronce y la campana y los edificios laterales de las procuraderías nuevas y viejas. Tiene lugar un mercadillo callejero y es curioso ver toldos medio rotos y ropa tendida donde hoy existen lujosísimos cafés cuyos capuccinos cuestan 14 euros, ¡como cambian los tiempos!. El contraste entre las arquitecturas de tonos oscuros y el limpísimo cielo veneciano es muy notable.
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El cauce de un antiguo río formó el gran canal de Venecia, auténtica avenida principal de la ciudad, surcada por diversas embarcaciones, sobre todo góndolas. La luz nacarada y el cielo azul le dan a la vista un encanto especial. El palacio de la izquierda el la Ca Grande, hoy sede de la policía, a la derecha asoma la cúpula de Santa María della Salute (importante iglesia barroca) y al fondo los edificios de la aduana.
Se aprecian las góndolas con su único remo y el remero de pie, los barcos de reparto con diversas mercancías y distintos personajes en diversas actitudes.
Mira a ver si descubres:
Así denominan los venecianos a una galera espectacular y llamativa que puedes ver en el centro del cuadro. Estamos en la fiesta principal de Venecia, las aguas se pueblan de embarcaciones desfilando junto con el Bucentauro y las gentes visten sus mejores galas.
Edificios famosos están en esta vista: de derecha a izquierda la càrcel, el palacio ducal, el campanario de San Marcos, la biblioteca marciana, la entrada del gran canal, Santa María della Salute y la punta de la Aduana. En toda la vista destaca el lujo y el esplendor de una ciudad rica.
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